Fraella: Un lugar en el límite de la Hoya oscense

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Fraella: Un lugar en el límite de la Hoya oscense

 

 

 

Exponía Javier Callizo en el tomo tercero de Geografía de Aragón que en el Somontano Pirenaico, entre la montaña y la tierra llana, entre Gratal y Alcubierre, al sur del quejigal con pino laricio, pero antes del espartal monegrino, los ríos Isuela y Flumen, del complejo hidrográfico del Cinca, han dibujado un valle de amplio y plano fondo: es la Hoya de Huesca. Pues bien, en los límites meridionales de esta comarca se halla el lugar hoy llamado de Fraella que, en los siglos iniciales del medievo fue denominado como Frahella, Fragiella, Frayella y Frayellya, -nombres que según algunos expertos, provienen de la palabra latina Fraxinus (fresno)-, a la vera de la Acequia del Flumen, junto al embalse del Torrollón y bajo la alargada formación montuosa del Mogache.

Armas de los Alamán.

Aparece su primera cita documental en 5 de abril de 1097, año siguiente al de la conquista a los árabes invasores de la ciudad de Huesca, por el rey aragonés Pedro I, el cual disponía en esa fecha que por la Sacristía de la Catedral oscense se pusiera un canónigo en la iglesia de la Villa de Fraella, donada por él a la misma. Siglo y medio después, en 30 de agosto de 1257, el monarca Jaime I eximía a los vecinos de esta localidad del pago de impuestos durante un plazo de tres años y anulaba sus deudas con los judíos. Una veintena de años después, el 29 de junio de 1278, Pedro III daba a Blasco Pérez de Azlor el castillo y villa de Fraella, que pasaban así a ser de señorío de un linaje nobiliario, aun cuando permanecieron breve tiempo en poder del mismo, ya que, en 1291, Jaime II los entregaba a Pedro de Pomar, quien al cabo de cuatro años los reintegraba a la Corona. Ya en el siglo XIV, Fraella pasó a ser posesión de diferentes señores: Gombaldo de Tramaced, Juan Fernández de Heredia y Bernardo Galcerán de Pinós.

Dieciséis fuegos tenía Fraella según el Censo de fogajes efectuado el 9 de noviembre de 1495, encabezados por los Vicarios Pedro de Torres y Anthon Alamán llevando el resto de los vecinos los siguientes apellidos: Alamán, Arbuyes, Callén, Gasa, Gasco, Gustan, Pedruelo, Pertusa y Sancho. La misma población mantuvo hasta que en 1646 descendió a diez familias; ya en el siglo XVIII, tenía trece en 1713 y ocho desde 1717 a 1787 y veintiséis en 1797. En 1834 se constituyó en Ayuntamiento, con arreglo a la nueva Ley, encuadrado en el partido judicial de Sariñena; y en 1845 se unió a Marcén para pasar en la década de 1960 al de Grañén.

Pascual Madoz, en 1845, en su famosa obra, tantas veces mencionada, exponía que Fraella estaba situado en un llano, en la proximidad de montes no muy elevados, por lo que la ventilación era escasa y contribuía a un clima poco sano, siendo las enfermedades más frecuentes las tercianas, catarros y alguna afección inflamatoria. Contaba con once casas, distribuidas en calles iguales y una plaza cuadrada en el centro, ésta de veinticinco varas de extensión, hallándose en ella la Casa Consistorial. En una pequeña altura, fuera del casco urbano, se elevaba su iglesia, dedicada a San Nicolás de Bari. Dentro del pueblo había tres pozos, cuyas aguas usaban los habitantes para sus necesidades y las de sus ganados; y una fuente escasa y poco saludable. Su término era colindante con los de Tramaced, Grañén, Marcén y Sesa y se hallaba cruzado, en distintas direcciones, por infinidad de barrancos desprendidos de los montes que ocupan las partes N. y O. denominados La Serreta. Celebraba sus fiestas el día de San Bartolomé y el vecindario concurría en romería, el segundo de Pascua de Resurrección, al Santuario de Nuestra Señora de la Jarea, en Sesa. Su Ayuntamiento lo componían un Alcalde, dos Regidores y un Síndico Procurador, su población era de 19 vecinos y 117 almas -de ellos 23 electores y 20 elegibles- y el importe de su Contribución ascendía a 2.550 reales y 28 maravedises.

Su iglesia -opina García Omedes- se sitúa sobre una plataforma rocosa dominando el caserío y es de nave única acabada en ábside de tambor en el que se abre un ventanal de derrame doble; otro vano similar ilumina el presbiterio sur y la portada, en el muro meridional, se compone de arco de medio punto dovelado, tres arquivoltas de baquetón y un guardapolvo al exterior, apeando - con intermedio de imposta corrida- en pilastras simples. (siglo XII).

Las noticias que tenemos sobre la existencia en Fraella de familias Infanzonas se refieren a los linajes de los Alamán, Peña y Pertusa, cuyas referencias genealógicas son:

-ALAMÁN: Apellido muy antiguo, del que se afirma tuvo origen en tierras catalanas, de donde pasó a Aragón en tiempos del rey Jaime I, entre los años 1213 y 1276. Posteriormente aparecieron en la villa de Casbas, en donde estaban ya radicados en los mediados del siglo XIV, al igual que los de Fraella representados por el Vicario Antón de Alamán y los titulares de fuegos llamados Miguel y Vicente Alamán, que figuraban en el Censo de fogajes efectuado en 1495, los cuales, sin duda, eran parientes de Miguel y Antón de Alamán, residentes en la misma fecha en el lugar de Marcén, entonces perteneciente al Real Monasterio de Montearagón.

No conocemos posteriores datos de los Alamán de Fraella, salvo la mención de María Alamán, que en los principios del siglo XVIII contrajo matrimonio con Juan Pertusa, de los que hubo descendencia.

Los Alamán de Casbas de Huesca vieron reconocida su Infanzonía mediante Ejecutorias expedidas por la Real Audiencia de Aragón en los años de 1677 y 1765.

-PEÑA: Este linaje tuvo importancia notoria especialmente en los primeros años del siglo XII y algunos historiadores afirman que el llamado García de la Peña, era uno de los quince nobles aragoneses cuya cabeza fue cortada por orden de Ramiro II, en el dramático episodio conocido como La Campana de Huesca. Otro de sus miembros, Andrés de la Peña, está considerado como uno de los fundadores del Monasterio de San Juan de la Peña, así como Galacían de la Peña destacó por sus servicios a Jaime I en la conquista de Valencia. Una rama de este apellido fijó su residencia en Uncastillo, cuyos descendientes probaron su Infanzonía ante la Corte del Justicia de Aragón en 17 de mayo de 1642, y más tarde se extendieron por Zaragoza -ciudad en la que vivían en 1585 los caballeros hijosdalgo Juan y Martín de Peña y Pablo de Peña, en 1639-, Borja, Híjar, Tarazona y Castiliscar, así como por los lugares altoaragoneses de Agüero, Riglos, Marcuello, Lascasas y Novales.

Posiblemente los de este apellido asentados en Fraella tuvieron origen en la casa solar del mismo en Albero Alto, a la que pertenecía Juan de la Peña a quien el rey Jaime II de Aragón otorgó Firma posesoria de Infanzonía en el año de 1315 así como otro de sus parientes Miguel de la Peña, de Bentué de Rasal, la obtuvo del monarca Alfonso IV en 1336.

Pese a las investigaciones practicadas no nos ha sido posible obtener datos genealógicos sobre los de este linaje en Fraella, que en los años de 1950 estaban representados por Miguel, Daniel y Pascual Peña.

-PERTUSA: Sobre su origen, se hace referencia al tiempo en que el rey Pedro I, ante las adversidades del invierno, retiró el cerco que con sus tropas tenía puesto a la ciudad de Barbastro, decidiendo esperar mejor oportunidad para conquistarla apostado en la plaza de Pertusa, lugar entonces amurallado, con sólidos torreones y apto para una buena defensa por su situación en el cauce del Alcanadre y los cerros que le rodean. Al reanudar dicho rey su asalto a Barbastro dejó en Pertusa uno de sus capitanes, en calidad de Bayle, que al paso de los días fue siendo denominado Y conocido como el “de Pertusa” o “el Bayle de Pertusa”, considerándosele como el fundador de este linaje, cuyos descendientes Esteban, Johan, Domingo y Mateo Pertusa, aparecen en el Censo de fogajes de 1495 como poseedores de casales en esta localidad. A las Cortes aragonesas celebradas en 1626 asistieron en calidad de hidalgos Martín, Juan y Miguel de Pertusa, de Pertusa y Pablo de Pertusa, de Angüés; y a las convocadas en 1677-78 Casimiro Pertusa, de Pertusa y Nicolás Pertusa, alias El Bayle, de Poleñino. Miguel de Pertusa, residente en Pertusa, también apodado “el Bayle” y sus hijos, obtuvieron en la Real Audiencia de Aragón en 1654, su Ejecutoria de Infanzonía; Y también Francisco Pertusa, del mismo pueblo, en 1727 y 1733 y Miguel de Pertusa, de Poleñino, en 1660. Otros de ellos se extendieron por los localidades de Torres de Alcanadre y Labata.

En los años de 1458 Martín de Pertusa pasó a contraer matrimonio y fijar su residencia al lugar de Fraella y como titular de un fuego figuraba en el Censo de fogajes efectuado en 1495. Heredó sus bienes su primogénito Juan, casado con María de Alamán, de cuyos hijos, el primero quedó al frente de su casal y otro llamado Domingo fue a convolar a Poleñino casando con María Arizón y siendo ambos progenitores de Sabina y Pedro -éste último avecindado en Grañén y marido de Gracia Altabás-. En la segunda mitad del siglo XVIII figuraba en Fraella como Infanzón Tomás Pertusa y en 1950 estaba censado como propietario Vicente Pertusa.

DOCUMENTACIÓN:
Callizo Soneiro, J.- Geografía de Aragón.-Tomo 3.- Zarag.,1983.
García Omedes, A.- Románico aragonés: Fraella.- Huesca, 2002.-
M.G.O.- Los Pertusa.- Rev. Linajes de Aragón. Tomo IV.1915.
Ubieto Meta, A.. Los pueblo y despoblados.- II.- Zaragoza, 1985.

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